¿Eres de los que tienen que encender las luces de todas las estancias de tu casa, aunque todavía sea de día y haga sol? Es probable que sea un problema de orientación de la vivienda, pero también puede ser que tengas una mala protección térmica en tu hogar. De hecho, aislamiento térmico y ahorro de luz tienen mucho en común. Como expertos en el sector, en este artículo te explicamos de forma sencilla por qué un hogar bien aislado de temperatura hace que se gaste menos en iluminación.
El aislamiento térmico más allá del frío o el calor
Podríamos definir el aislamiento térmico como el conjunto de diversos materiales y técnicas que se aplican a distintas estructuras de los edificios y viviendas, como muros, techos y ventanas, para frenar con éxito la entrada y salida de calor y frío. Básicamente, su objetivo es impedir que la temperatura exterior altere el confort del interior del hogar.
Por eso, cuando se habla generalmente de aislar una vivienda, la primera idea suele ser protegerla de las temperaturas extremas. Sin embargo, además de crear una barrera que regula la temperatura interior durante todo el año, el aislamiento también afecta a cómo entra la luz natural en el hogar. Esto significa que, aparte de tener que poner menos tiempo la calefacción y el aire acondicionado, reducirás el uso de luz artificial y, por tanto, conseguirás un ahorro importante en tu recibo de luz. ¡En los siguientes apartados te explicamos todo detalladamente!
Cómo pierde calor tu casa sin un buen aislamiento
Antes de hablar de soluciones para que la unión de aislamiento de casa y consumo de luz reducido sea eficiente, hay que entender por dónde se va la energía en una vivienda mal aislada.
Ventanas y cristales mal aislados
Las ventanas antiguas o de baja calidad son uno de los principales focos de pérdida energética. Se estima que las puertas y ventanas que están en mal estado son responsables del 20 % aproximado de las pérdidas de calor de una vivienda.
A su vez, los marcos que no están tratados generan lo que se llama un puente térmico, que no es otra cosa que una vía directa por donde el calor interior sale y el frío exterior entra.
Muros y fachadas sin tratamiento
Las fachadas son otra gran fuente de fuga energética. De hecho, aproximadamente el 30 % de las pérdidas de calor de una vivienda se producen a través de los muros exteriores.
En España, muchas viviendas tienen fachadas de doble hoja con cámara de aire, pero disponen de un aislamiento claramente insuficiente. Esto hace que, en invierno, el frío penetre con facilidad y que en verano el calor exterior lo invada todo.
Techos y cubiertas: la vía de escape que más se ignora
El calor siempre tiende a subir, y si no tienes el techo bien aislado, se escapará directamente al exterior. Esto quiere decir que, aunque tengas la calefacción al máximo, una parte importante de ese calor se escapará, produciendo pérdidas de entre un 25 % y un 30 %.
La relación directa entre aislamiento y consumo de luz artificial
Hasta aquí queda claro que una vivienda mal aislada necesita más energía para todo, pero ¿cómo afecta esto específicamente al uso de la luz?
Cuando los muros, las ventanas y el techo están en mal estado, la temperatura interior no es confortable. ¿Qué provoca esto? Pues que muchas personas cierren las persianas o utilicen cortinas gruesas para intentar contener el calor en invierno o el frío en verano. El problema es que esto bloquea la entrada de luz natural y obliga a encender las bombillas más tiempo del que se debería.

Mejoras concretas que reducen tu factura de luz
La buena noticia es que hay soluciones claras con obras que no suponen apenas complicaciones y con un retorno económico real a medio plazo.
Doble acristalamiento y ventanas con rotura de puente térmico
Cambiar las ventanas antiguas por unas con doble acristalamiento y rotura de puente térmico (RPT) es, probablemente, la mejora con mayor impacto visible desde el primer día. Este tipo de ventana incluye un elemento no conductor entre la parte interior y exterior del marco que evita que se escape el calor. Así, conseguirás mantener mejor la temperatura y no tener que cerrar persianas para compensar.
Aislamiento de fachadas y muros
El Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) es una de las soluciones más eficaces que hay actualmente para mejorar la eficiencia energética en una vivienda. Consiste en aplicar una capa de material aislante sobre la fachada exterior, sin necesidad de tener que hacer obras dentro de casa.
Otra opción es el aislamiento insuflado, en el que se inyecta material aislante, como lana de roca o celulosa, en las cámaras de aire de la pared existente. Con estas técnicas se pueden reducir las pérdidas energéticas de la fachada hasta en un 80 %.
Aislar el techo: pequeño cambio, gran diferencia
Si colocas un aislante en la cubierta de al menos dos centímetros de espesor, podrás reducir el consumo energético de la zona superior en un 50 %, y si el grosor supera los cinco centímetros, el ahorro sube hasta más del 70 %. Esta inversión se recupera en pocos años y no hay duda de que transforma por completo la sensación de confort en el interior de la casa, sobre todo en las plantas que son altas o los áticos.
En Resumen…
Esperamos que te haya quedado claro que apostar por el aislamiento térmico para el ahorro de luz es una decisión inteligente y rentable. Pero ojo, porque de nada sirve aislar tu vivienda si estás pagando un precio alto por cada kilovatio (kWh) que consumes. Es por esto por lo que te animamos a revisar la tarifa de luz que tienes contratada. En Visalia, por ejemplo, contamos con diferentes tarifas de luz para que cada usuario pueda escoger libremente la que mejor encaje con sus necesidades. ¡Entra y elige ahora mismo tu tarifa ideal!






