¿Te has fijado alguna vez en esas etiquetas de colores que traen los electrodomésticos? En realidad, esconden una información clave, y es que determinan cuánto va a consumir el aparato cada vez que lo pongas en marcha. La escala va de la A (más eficiente) hasta la G (menos eficiente).
Durante años, la clasificación más alta fue la A+++, un distintivo reservado a los dispositivos con el menor consumo eléctrico posible. Sin embargo, esa categoría ya no se utiliza oficialmente. ¿Sigue siendo útil? ¿Conviene pagar más por un electrodoméstico eficiente? ¿Cómo se interpretan las etiquetas actuales? En este artículo resolvemos todas estas dudas para ayudarte a ahorrar en tu factura eléctrica sin perder calidad en casa.
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¿Qué fue del A+++ y qué significa si aún lo ves en una etiqueta?
Si estás buscando un electrodoméstico y ves una etiqueta con la clasificación A+++, puede que te llame la atención. Durante años, esta fue la mejor calificación energética posible, significando garantía de consumo mínimo y máxima eficiencia. Sin embargo, desde hace un tiempo ya no se utiliza oficialmente, y eso ha generado dudas entre muchos consumidores.
¿Por qué desapareció esta categoría? ¿Sigue siendo válida si la ves en una tienda? ¿Cómo se interpretan las etiquetas actuales? En este apartado lo explicamos todo paso a paso, para que sepas en qué fijarte y no te dejes llevar solo por las letras.
¿Por qué ha desaparecido la A+++?
Hasta 2021, las etiquetas de eficiencia energética incluían subcategorías dentro de la letra A: A+, A++ y A+++. Esta clasificación pretendía destacar los productos más eficientes, pero con el tiempo perdió utilidad. Esto se debió a que la mayoría de los electrodomésticos nuevos alcanzaban niveles A+, A++ o A+++, lo que hacía difícil saber las diferencias entre ellos.
Además, muchos consumidores pensaban que con ver una “A” era suficiente para saber que un aparato era eficiente, aunque hubiera diferencias importantes de consumo entre un A+ y otro A+++.
Por eso, la Unión Europea reformó el etiquetado y eliminó los “+”. Ahora, los productos se clasifican en una escala más sencilla y exigente, de A (más eficiente) a G (menos eficiente). De esta manera, este nuevo sistema:
- Mejora la comparación real entre productos.
- Deja espacio para que los fabricantes innoven y desarrollen modelos aún más eficientes.
- Permite a los consumidores entender de forma más clara lo que están comprando.
Por tanto, la etiqueta A+++ dejó de utilizarse, pero no porque los aparatos hayan empeorado, sino porque el sistema se ha actualizado para ofrecer información más útil y transparente.
¿Qué pasa si aún encuentras un aparato con etiqueta A+++?
Aunque la etiqueta A+++ ya no se utiliza en los modelos nuevos, es posible que sigas encontrándola en electrodomésticos en stock, ofertas online o productos reacondicionados.
Estos aparatos siguen siendo eficientes, ya que en su momento fueron clasificados con la calificación energética más alta. De hecho, muchos de ellos presentan consumos similares a los que hoy en día obtendrían una letra B o incluso una A en la nueva escala.
Lo que ocurre es que la etiqueta que llevan está desactualizada respecto a la normativa medioambiental actual. Es decir, el producto no ha cambiado, pero la forma de comunicar su eficiencia sí. No es lo mismo un aparato que en 2020 era A+++, que uno que en 2025 lleva una A: ambos pueden tener niveles de consumo muy parecidos, aunque las etiquetas no lo digan igual.
Por tanto, si encuentras electrodomésticos A+++ a buen precio y de una marca fiable, puede seguir siendo una buena compra. En el caso de que mires un modelo con la nueva etiqueta, deberás tener en cuenta que la letra A en la escala actual es la más eficiente, pero pocos productos llegan a ella. De este modo, la mayoría de los electrodomésticos actuales se sitúan entre la C y la E, por lo que una clasificación B ya es bastante eficiente.
A su vez, si quieres acertar en la compra de aparatos de consumo bajo, deberás fijarte en el consumo anual en kWh, el nivel de ruido, el consumo de agua (si aplica) y las funciones como el modo ECO.
¿Cuánto se ahorra realmente con un electrodoméstico A+++?
Un electrodoméstico con eficiencia energética A+++ puede suponer un ahorro considerable en la factura de la luz, especialmente en hogares donde se utilice a diario.
Por ejemplo, un frigorífico A+++ consume unos 150 kWh al año, frente a los 250 kWh de un modelo menos eficiente. Con un precio medio del kWh de 0,20 €, hablamos de 20 € de ahorro anual solo en este electrodoméstico.
Si añadimos otros dispositivos eficientes, como la lavadora, el lavavajillas o el aire acondicionado, el ahorro anual puede superar fácilmente los 120 €, sin necesidad de cambiar tus hábitos de consumo.
Si a eso le sumas disponer de una tarifa energética que esté ajustada a tu consumo real, el ahorro puede ser todavía mayor. En Visalia, por ejemplo, contamos con precios muy ajustados con el fin de que los usuarios paguen solo lo justo por la energía que utilizan.
¿Compensa pagar más por un electrodoméstico con alta eficiencia energética?
La respuesta es sí, especialmente a medio y largo plazo. Aunque estos aparatos suelen tener un precio de compra algo más alto, la diferencia se compensa con creces gracias al ahorro en energía.
Un lavavajillas eficiente puede costar 80 € más que un modelo básico. Sin embargo, si ahorra 25-30 € al año en electricidad y agua, esa diferencia se amortiza en tres años. Y lo más probable es que el aparato funcione correctamente durante al menos una década. Además, los electrodomésticos eficientes:
- Reducen el impacto ambiental
- Ofrecen más prestaciones
- Pueden aumentar el valor de la vivienda si se dejan instalados
En resumen, elegir un electrodoméstico A+++ (o su equivalente actual en la escala energética) es una decisión que se nota, tanto en el bolsillo como en la eficiencia del hogar, tal y como hemos explicado en este artículo. ¿Tienes dudas sobre qué modelo elegir o quieres saber si tu tarifa encaja con tus hábitos? ¡Contáctanos y solicita asesoramiento personalizado!















