El verano llega con ganas, los grados no paran de subir y, con ello, la luz también. No hay duda de que la relación entre temperatura y consumo eléctrico es más estrecha de lo que parece, y cuando los termómetros se disparan, encendemos ventiladores y aires acondicionados, además de hacer que el frigorífico trabaje a pleno rendimiento. Todo eso se traduce en más gasto, pero ¿hasta qué punto influye el calor en tu consumo? ¿Qué puedes hacer para evitar ese sobrecoste sin renunciar al confort? Aquí te lo explicamos de forma clara y con soluciones reales.
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El calor en casa: el enemigo silencioso de tu factura
Cuando el calor se cuela por cada rincón del hogar, los hogares se convierten en trampas térmicas. En ese momento, todo cambia: los ventiladores se encienden sin parar, el aire acondicionado se convierte en el rey del salón y el frigorífico tiene que trabajar más para mantener el interior frío.
En esas condiciones, los electrodomésticos pierden eficiencia y consumen más electricidad. Por ejemplo, el frigorífico se abre y cierra muchas más veces que en el invierno para beber agua fresca o tomar un refrigerio, y con el calor ambiental necesita más energía para mantener su temperatura. Lo mismo pasa con los congeladores, lavadoras o incluso televisores si se acumula calor en la estancia.
Además, si tu vivienda no está bien aislada, el calor entra por todos lados, como techos, ventanas o rendijas. Esto obliga a tus aparatos de climatización a esforzarse más de la cuenta para mantener el confort, pero ¿sabes cuál es la temperatura ideal a la que ponerlo?
Debes tener en cuenta que una temperatura demasiado baja hace que el contador de luz se ponga a girar sin control. De hecho, cada grado que bajes al termostato puede incrementar tu consumo energético entre un 4 % y un 6 %.
Desde Visalia te recomendamos que pongas el aire acondicionado entre los 24 ºC y los 26 ºC para tener un gasto de luz en verano coherente y un equilibrio idóneo entre confort y consumo de electricidad.
¿Cuánto sube la luz en verano si no tomas medidas?
Los ejemplos reales ayudan a tomar conciencia y, por eso, vamos a ponerte uno para que veas en euros cuánto supone reducir el consumo de aire acondicionado.
Imagina que tienes un equipo de aire acondicionado de tipo split con una potencia de 1,5 kW y lo usas unas seis horas al día durante todo el mes de julio. Además, para el ejemplo, vamos a poner una estimación aproximada del precio del kilovatio hora en el mercado, durante un período normal.
En función de si tienes una tarifa plana o con discriminación horaria, el cálculo variará. No obstante, el ejemplo sirve como referencia para que veas lo que cuesta más o menos tener el aire encendido varias horas al día. Así:
- 1,5 kW x 6 horas = 9 kWh al día
- 9 kWh x 30 días = 270 kWh al mes
- 270 kWh x 0,20 €/kWh = 54 € al mes
Este cálculo es solo para un único equipo. Si lo tienes encendido más tiempo o usas varios a la vez, el gasto será mayor.
Trucos prácticos para ahorrar luz sin perder frescura
Reducir el gasto sin renunciar al confort no es una misión imposible. Solo necesitas aplicar algunos trucos que realmente funcionan en el día a día. ¡Aquí te explicamos cómo hacerlo paso a paso!
Configura bien tu aire acondicionado
El objetivo es utilizar el aire acondicionado para que estés a gusto, pero no para que tengas que estar tapado con la manta. No pongas el aire nunca por debajo de 22 ºC, pues de lo contrario harás un consumo innecesario. Además, el modo ECO puede ayudarte a mantener una temperatura constante sin disparar el gasto.
Si utilizas el aire acondicionado por la noche, te aconsejamos que lo programes para que se apague solo una vez alcances el confort deseado.
Eficiencia del equipo y mantenimiento
¿Sabías que un filtro sucio puede aumentar el consumo energético hasta un 10 %? Antes de comenzar la temporada de verano, no hay nada mejor que limpiarlos con agua y jabón.
Además, si tu equipo tiene más de diez años, es posible que no tenga tecnología inverter. Esta permite que el aire acondicionado regule su velocidad de forma constante, sin apagarse y encenderse todo el rato. Por tanto, reduce el consumo y alarga la vida del equipo. De esta manera, cuando tengas que cambiarlo, plantéate cambiarlo por uno que tenga esta tecnología, pues son mucho más eficientes.
A su vez, elige aparatos con etiqueta energética A o B, siempre que puedas. Aunque su precio inicial sea algo más alto, el ahorro en la factura lo compensará en poco tiempo.
Mejora el aislamiento y evita el calor exterior
Si tu casa está bien aislada, necesitará menos climatización. Aquí te damos algunas medidas simples que tienen un impacto directo en el consumo:
- Baja las persianas durante las horas de más sol para prevenir que entren los rayos directos.
- Usa cortinas térmicas o blackout: estas telas actúan como una barrera aislante que mantiene la frescura interior por más tiempo.
- Sella puertas y ventanas con burletes: así evitarás que entre el aire caliente y que se escape el frío generado por el aire acondicionado.
- Aprovecha las horas frescas para ventilar: renovar el aire por la noche o a primera hora del día hará que la temperatura no se dispare en el interior de la vivienda.
- Si tienes cristales de doble ventana, cierra ambos cuando tengas puesto el aparato del aire acondicionado. De este modo, evitarás que entre el calor y mantendrás una temperatura estable en el interior durante más tiempo.
Al sumar todos estos pequeños gestos, conseguirás un efecto potente sobre la eficiencia energética con calor. ¡Cuanto menos esfuerzo necesite tu sistema de climatización, menos pagarás cada mes!
En resumen, que el calor es inaguantable a veces en verano lo sabemos, pero no tiene por qué vaciar tu bolsillo. Ahora que conoces cómo se relacionan la temperatura y el consumo eléctrico, tienes todas las herramientas para tomar el control. Si necesitas revisar los precios de tu factura, te animamos a contactar con nosotros para hacer un análisis personalizado y ayudarte a elegir la mejor opción.















