Si vives en una vivienda con muchos años, sabrás lo incómodo, lento o caro que resulta a veces conseguir el confort térmico en el hogar. Sin embargo, instalar gas en una vivienda antigua suele ser la mejor solución. Así, además, también te olvidarás de cargar con las pesadas bombonas de butano o de quedarte sin agua caliente en mitad de una ducha, y recuperarás el placer de cocinar con la precisión que solo el fuego ofrece. Ahora bien, es lógico que tengas dudas sobre si son necesarias obras o si realmente vas a ahorrar en tu factura con ese método energético. Por eso, desde Visalia queremos explicarte todo lo que hay que hacer antes de poner gas.
La inspección técnica: el primer paso para transformar tu hogar
Mucha gente piensa que poner gas es una cuestión de ‘llegar y conectar’, pero en los inmuebles antiguos, la revisión de la instalación de gas previa es el paso más crítico. Piensa que esta evaluación inicial es la garantía para que tu sistema funcione de forma eficiente y segura durante décadas, y, de hecho, únicamente puede ser realizada por un técnico instalador autorizado.
La misión de este profesional es hacer un estudio técnico exhaustivo en tu vivienda para validar que tu proyecto sea técnicamente posible y legalmente viable.
¿Llega la red a tu calle? La diferencia entre IRC e IRI
No es lo mismo conectar, por ejemplo, un piso en un edificio que ya tiene gas que llevar el suministro a una casa unifamiliar donde la red aún no ha llegado. Por eso lo primero que hará el técnico es comprobar si ya existe una red de gas a la que puedas conectarte, puesto que de ello dependerá la agilidad del proceso y el total del presupuesto.
En el caso de que no haya red en tu calle, será necesario, como primer punto, crear una acometida nueva, que es la tubería que conecta la red general de la calle con la llave de entrada de tu edificio o vivienda. En cambio, si ya llega el suministro hasta tu edificio, habrá que verificar dos puntos claves:
- IRC (Instalación Receptora Común): es la red que recorre el edificio comunitario. En muchos pisos antiguos, esta instalación ya existe porque otros vecinos dieron el paso antes de instalar gas. Si no es así, el proceso requiere permisos de la comunidad de propietarios para colocarla.
- IRI (Instalación Receptora Individual): es el tramo de tubería que va desde el contador hasta tus aparatos (caldera, cocina). El técnico es el encargado de evaluar el trazado más discreto y eficiente para que la obra quede lo más estética posible.
Evaluación de la estructura y ubicación de la caldera
No todos los rincones de una casa vieja sirven para colocar una caldera moderna. De ahí que sea necesario que el técnico tenga que analizar la solidez de los muros y la cercanía a los desagües para evacuar la condensación.
Requisitos de ventilación: ¿cumple tu casa con la normativa?
Las casas que ya tienen unos cuantos años suelen tener sistemas de ventilación muy distintos a los edificios modernos, y la normativa de gas en viviendas antiguas es muy estricta por un buen motivo: tu seguridad. De este modo, se tendrá en cuenta que haya una buena circulación de aire para que la combustión de la caldera sea segura a partir de:
- El papel de las rejillas: son obligatorias allí donde haya un aparato de gas. Es un error clásico taparlas en invierno para que no entre aire frío. Por eso, el técnico verificará que estén libres de obstáculos y que tengan el tamaño reglamentario para que se comuniquen adecuadamente con el exterior.
- Salida de humos: este punto genera muchas dudas, especialmente en bloques de pisos. Según el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios), la evacuación debe hacerse preferiblemente por el tejado. Sin embargo, al hablar de un bloque de viviendas, la normativa permite sacar el tubo directamente a la fachada o a un patio de luces, siempre que se respeten distancias mínimas (unos 40 cm) de ventanas y balcones de vecinos. El técnico medirá esto para que tu instalación sea 100 % legal.

Normativa: garantía de una instalación bien hecha
Cumplir el reglamento es lo que te permitirá disfrutar de tu instalación de gas con total tranquilidad. Estos son los pilares que asegurarán que tu sistema funcione correctamente desde el primer día:
- El RITE: citado anteriormente, es la normativa que define cómo deben ser los sistemas de calefacción para ser eficientes y seguros. El técnico se encargará de que tu vivienda se adapte perfectamente a estos estándares actuales para tener la máxima seguridad de gas antes de la instalación.
- El Certificado de Instalación (boletín): es el documento oficial que emite el instalador al terminar la instalación. Sin él, ninguna comercializadora podrá darte el alta.
- Prueba de estanqueidad: Antes de abrir el gas, se inyecta aire a presión para asegurar que no hay ni una sola fuga en el circuito.
¿Cuál es el precio de instalar gas natural?
Aunque el coste final depende siempre de los metros de la vivienda y la dificultad de la obra, en una vivienda antigua el presupuesto se divide en tres bloques principales:
- La instalación interior (IRI): en una vivienda estándar, los materiales y la mano de obra para llevar las tuberías desde el contador hasta la caldera y la cocina suelen oscilar entre los 600 € y los 1500 €. En casas de pueblo con varias plantas, este coste puede ser mayor.
- El equipamiento (caldera): una caldera de condensación eficiente de gama media-alta cuesta entre 1200 € y 2400 €. ¡Si eliges una de bajo consumo, será clave para tu ahorro!
- Derechos de alta y acometida: son costes regulados por la distribuidora que se pagan en la primera factura. Suelen rondar entre los 100 € o 300 €, dependiendo de la comunidad autónoma y de si ya existe la acometida.
¿Es rentable el cambio? Rotundamente, sí. Al pasar de radiadores eléctricos o butano al gas natural, el ahorro en la factura mensual puede ser de hasta un 40 %. Esto significa que la inversión inicial se suele amortizar en un plazo de entre 3 y 5 años, dependiendo del uso de la calefacción.
En definitiva, instalar gas en una vivienda antigua es la mejor decisión para dejar de pelearte con facturas eléctricas imposibles y empezar a disfrutar de tu casa como te mereces. El confort de tu hogar no debería ser un lujo, por eso te animamos a dar el salto al ahorro inteligente. ¡Descubre nuestras tarifas adaptadas a las necesidades de cada cliente!







